Este movimiento reformador es una de las corrientes existentes dentro del protestantismo.

El término ‘anabaptismo’ fue el insulto con el que muchos calificaban a este grupo de creyentes, que afirmaban que el bautismo infantil no era válido. Sus ideas se basaban en el ejemplo del bautismo de Jesús por Juan el Bautista. El nombre proviene del griego: ana-, «de nuevo», y baptismo, «bautismo», y hacía referencia a la acción de rebautizar o bautizar de nuevo a personas que ya fueron bautizadas de niños.

El rechazo al bautismo de infantes no es arbitrario. Su interpretación del bautismo de Jesús era concebido como la máxima expresión de fe. Para ellos, un niño es bautizado en la fe de sus padres, pero no puede manifestar su propia fe. Por esta razón, el bautismo infantil no es válido.

AnabaptismoEste tipo de posicionamientos no era nada nuevo en la historia de la Iglesia. Durante siglos, la Iglesia tuvo que hacer frente a diferentes movimientos con este tipo de ideas, las cuales siempre eran proclamadas por grupos de herejes o contrarios a la fe común de la comunidad cristiana. El punto fundamental en este tema está en el modo de entender el bautismo del mismo Jesús. ¿El bautismo de Juan el Bautista formaba parte de las abluciones de purificación ritual de la fe judía o bien fue una muestra de conversión y nueva fe?

Los posicionamientos teológicos de los anabaptistas, a pesar de tener cierta influencia de la reforma protestante
alemana, es radicalmente opuesta en muchas otras ideas. Esto se debe a que intentaron llevar la Reforma a ser una expresión máxima del ideal neotestamentario de los Hechos de los Apóstoles. El nuevo bautizado dejaba de vivir bajo el pecado y su vida era vivida bajo el impulso del Espíritu Santo. Este nuevo modo de vivir respondía a la Ley de Jesús en el Sermón de la Montaña. Al igual que los judíos recibieron la Ley en el Monte Sinaí, el creyente tiene su nuevo código moral en el nuevo Moisés. La ley judía queda así sustituida por las Bienaventuranzas.

El énfasis de la enseñanza de esta Iglesia era que cada cristiano se convirtiera en un seguidor y verdadero discípulo de Cristo, formando parte de la comunidad de hermanos. Los anabaptistas viven el cristianismo de manera radical y recalcan de manera fehaciente las máximas de amar a sus enemigos y la no violencia.

Líderes del movimiento

Junto al ya conocido Thomas Müntzer, entre los líderes de este movimiento encontramos al tejedor Nicolás Storch, a Thomas Dreschel y al teólogo Marcos Stübner. Los luteranos, que seguían practicando (hasta hoy) el bautismo de niños, vieron con cierto receló este movimiento reformador. La tensión fue tal que, precedido por varias predicaciones de ministros luteranos en Münster, los líderes anabaptistas fueron colgados en jaulas en la torre de la iglesia de San Lamberto y asesinados. Los motivos que desencadenaron tal acción fue que ciertos anabaptistas radicales pretendieron llevar las máximas teológicas a un reflejo social y gubernamental en la ciudad. Esto desembocó en ciertas tensiones político-religiosas, que desencadenó con el ajusticiamiento de algunos líderes de este movimiento.

Aunque es cierto que hemos tomado el movimiento como uno solo, la verdad es que este nunca fue un movimiento organizado como tal, sino que estuvo fuertemente fraccionado y sus posicionamientos fueron interpretados con matices diferentes en cada lugar. El anabaptismo, desde sus orígenes ––al igual que hemos visto en Thomas Müntzer–– tuvo una fuerte conciencia social, bajo el axioma de que no era posible una nueva Iglesia sin que esto se reflejara en mejoras de tipo social.