El movimiento ganó gran impulso en los siglos XVIII y XIX, con el primero y segundo gran despertar.

La Iglesia evangélica se suele explicar a partir de una serie de influencias teológicas que llegaron a EEUU, desde el metodismo hasta las predicaciones de George Whitefield, etc. Es como un movimiento de síntesis de muchas posiciones reformadas, tomando lo más destacado de cada una para manifestar y expresar de la mejor manera la fe evangélica. El movimiento ganó gran impulso en los siglos XVIII y XIX, con el primero y segundo gran despertar.

Se caracterizan por su anhelo evangelizador. Suelen seguir el ejemplo de John Wesley y otros, predicando al aire libre. Su lectura de la Biblia suele ser literalista, y entienden que la Palabra de Dios es infalible y que no hay error en ella. Practican el bautismo de adultos y rechazan el de niños, como los anabaptistas. La estructura de la Iglesia es básica y suelen auto-gestionarse, aunque muchas pertenecen algún grupo de Iglesias concreto.

La Iglesia se puede organizar de modo congregacional o con la autoridad residiendo en el pastor de manera absoluta o con un consejo de ancianos. Rechazan todo halo de tradición y aspiran a ser Iglesias, no reformadas, sino refundadas desde el relato bíblico de los Hechos de los Apóstoles. Se enfatiza la salvación por la fe y que las obras son solo reflejos de esa fe. Tienen un ferviente espíritu misionero y su valor de la comunidad es muy fuerte.