George Whitefield, ministro de la Iglesia de Inglaterra, fue un dirigente destacado del movimiento metodista.
Si hoy en EEUU es un fenómeno común el de los telepredicadores seguidos por multitudes, podríamos decir que G. Whitefield fue una de las primeras celebridades seguidas por multitudes.
Al igual que su amigo Wesley, fue un ministro anglicano que después apoyo e inspiró el metodismo, pero llegó un punto de inflexión entre los hermanos Wesley y Whitefield, cuando los Wesley se declararon en contra de la predestinación calvinista, es decir apoyaron la idea arminiana. George era claramente calvinista en este sentido y se alejó del movimiento.
Comenzó a predicar, y sus predicaciones atraían a tanto público y llevaba a la gente a una experiencia personal de fe, que a su movimiento le llamaron «el primer despertar» o «avivamiento». La gente lloraba ante la santidad de Dios. Estas reuniones tuvieron mucha importancia en movimientos posteriores.
Muchos fueron los que conocieron a Cristo gracias a su predicación. Era un hombre elocuente y con un gran poder de atracción de las masas. Hasta el que después sería presidente de los EEUU, Benjamín Franklin, asistió a una de sus reuniones al aire libre de predicación del Evangelio. Le apodaron «el príncipe de los predicadores al aire libre».
Una de las mayores críticas a la que tuvo que hacer frente es que apoyó a un movimiento pro- esclavista y que, a su vez, adquirió esclavos para su obra en el Señor.

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